El año 1982 el gobierno militar estaba perdiendo peso, la situación económica, las manifestaciones, muestras de debilidad, la plaza de Mayo se convirtió en ese tradicional escenario argentino, una primera plaza con un sector que, a pesar de que sabía, sería reprimido salió a pedir, como se dijo, fue una plaza opositora y arriesgada, poco después la plaza de aquella horrible frase: si quieren venir que vengan les presentaremos batalla y luego la plaza de la verdad, de lo que nunca debió pasar: una guerra absurda.
A 30 años los argentinos hemos hecho planteos, los presidentes, los legisladores, han hecho lo suyo, pero nuestros héroes de Malvinas, cada uno de ellos tiene su propia historia y es bueno siempre volver a escucharlos, son una parte valiosa de nuestra historia.
Roque Pérez también forma parte de la guerra, desde el cielo un ángel nos protege, Juan Domingo Rodríguez quedó en Malvinas, pertenecía al Regimiento 6 de Mercedes y no regresó, Juan Colombo, Juani como lo conocemos todos, estuvo en el intenso combate de la guerra formando parte del Regimiento 7. Con los años conocimos a Alberto Aguilera, sobreviviente del General Belgrano, que vino a vivir a la ciudad de sus familiares.
A 30 años de Malvinas, el recuerdo en la vos de Juani y de Alberto, dos héroes de mi tierra.
¿Cómo se enteran que van a Malvinas?
Juani: “estaba de baja y me había reincorporado a Estudiantes de La Plata, venía de jugar un amistoso y a la semana comenzamos a entrenar, ahí fue cuando nos enteramos de la recuperación de Malvinas, la primera impresión fue qué bueno y al instante pensé en qué podía pasar. El jueves había rumores de que la clase 62 podía ser convocada de nuevo. Lo que pensaba era en qué me podía pasar con el fútbol, el DT de primera de esa época era Carlos Bilardo, estaba cerca de entrenar con la primera porque tres días antes de Malvinas me había convocado para entrenar con el plantel de manera permanente, que hoy ocurre muy fácil de entrenar en primera, en esa época no, el martes en vez de estar en el entrenamiento estaba en Malvinas. Yo tranquilamente podría no haber concurrido porque la cédula no me llegó a Roque Pérez, a quienes teníamos domicilio a más de 130 kilómetros lo les llegaba la convocatoria, yo no sabía qué hacer, fui y no estaba en el listado pero como me presenté ahí me dejaron adentro. Cuando a la madrugada nos llevan al regimiento me escapo a la vereda porque estaba mi hermana y me encuentro con un amigo de Mar del Plata y le dije que se quedara afuera y se presentara al otro día después de las 4 de madrugada y así se salvó del conflicto”. Rumbo a Malvinas solo me “despedí sólo de mi hermana, del resto de mi familia no pude”.
En cuanto a Alberto “vivía con mi familia en Capital Federal, al momento del conflicto de Malvinas estaba en el Regimiento de Campo de Mayo y de ahí nos dieron el destino del Crucero del General Belgrano, la misión era de 21 días pero en medio de eso nos mandaron la orden de que era el conflicto de Malvinas, volvimos a Puerto Belgrano a abastecernos, cargamos todo y salimos, mi mamá antes de Semana Santa se le ocurrió ir a Puerto Belgrano así que estuve un par de días con ella y fue la última vez que la vi hasta regresar de la guerra”.
La situación del país:
Juani: “Todos comentábamos que no iba a pasar nada, yo leía mucho y estaba al tanto de que Inglaterra era un aliado de EEUU e iba a ser difícil que le quitáramos las Malvinas, creer que no pasaría formaba más parte de las ganas de que no pase otra cosa. El Regimiento 7, el nuestro tenía un armamento que no era para la guerra, la instrucción fue muy básica y no nos imaginábamos estar en una guerra”.
En Malvinas:
Juani: “Primero fue la impresión de bajar con los bolsones en Malvinas y caminar desde el antiguo aeropuerto por la ciudad. Caminar luego para las colinas y en ese momento pensaba cuánto tiempo estaremos acá, no pensaba en vengan que los vamos a matar a todos, creo que lo principal para mí era que tenía una pistola 9 ml, no llevaba armamento, pedí fusil antes de salir, luego en Rio Gallegos, por el rol de combate como apuntador de cañones 9 ml, así estuve los dos meses, no lleve cañón tampoco, tenía un ayudante apuntador y un abastecedor, ahora si no tenía cañón para qué estaba el resto conmigo, los tres uno solo tenía fusil, no nos convenía mucho entrar en combate. En la colimba por presupuesto no se podíamos usar las municiones así que la teoría la tenía muy bien, pero la práctica nada, es una muestra de cómo funcionó la logística argentina en la Guerra de Malvinas. Nosotros con qué íbamos a matar, las muestras de heroísmo que hubo nacen de combatir con precariedad a un enemigo que era imposible de derrotar, tenía de todo.
Alberto: “en el Belgrano salimos desde Usuaia y no nos daban ninguna información, fuimos a la boca de lobo, el primer movimiento era con los barcos de superficie sobre Malvinas enfrentarlo como golpe de pinza a los Ingleses y nos mandaron una contraorden para retroceder y estar a 300 millas. El Crucero General Belgrano estuvo en la Segunda Guerra Mundial operó en la costa oeste y se encontraba en el interior de Pearl Harbor durante el Ataque a Pearl Harbor, era el Felix cuando terminó la guerra iba a desguace y lo compró el Ejercito argentino como buque escuela y luego lo mandan a la guerra, con barco de superficie nos podíamos defender, pero contra ataque aéreo o submarinos no”.
El 2 de mayo se produjo el hundimiento del General Belgrano que causo la muerte de 323 marinos argentinos.
Alberto recuerda que “era una guardia de 48 horas de alerta roja, en posición de combate, paso el tiempo, antes de que me tocara la guardia normal me fui a dormir y a las 4 de la tarde se siente el primer impacto, cuando logro levantarme a los cinco segundos sentí el segundo torpedo que nos pegó. Llame a mi compañero y fui al puesto de salvavidas que estaba, como nos habían enseñado, al Belgrano le hicieron todo lo posible para mantenerlo a flote pero no se pudo, nos rescato aviso-remolcador el Gurruchaga” que fue protagonista del rescate de 390 hombres provenientes del hundimiento del crucero General Belgrano. “Hace dos años lo vi en Mar del Plata, compre un cenicero con la insignia del Belgrano, me presenté ahí y les dije que era sobreviviente del Belgrano y pedi de estar con alguien del aviso Gurruchaga, le dije al capitán que por salvarme era mi reconocimiento y él se quedó sin palabras, sorprendido y fue un momento emotivo”.
Cuando salen del Belgrano, “fuimos en salvavidas con un chico muy herido, el vote empezaba a dar vueltas porque era todo cubierto, se alejaba rumbo a la Antártida, cada vez más frío y las olas de casi cinco metros que nos pasaban para arriba y nos daba vueltas. Estuve 36 horas luego de salvarme del Belgrano, no pensaba en nada, nos daban los jarrones de aluminio con chocolate y aunque estaba hirviendo no sentíamos nada. En el medio sentimos la alarma de combate y ahí nos miramos y dijimos ¿otra vez?. Cerramos los ojos y si nos pega nos pega, llegamos a Usuaia y terminó todo para nosotros, nos salvamos y luego transportó un avión hasta la base de Puerto Belgrano estuve cinco días en el hospital naval, nos revisaron, y nos llevaron para Buenos Aires en micro”.
La historia de Juani: “estuve hasta el 14 de junio y regresamos el 16 de junio a la tarde, fueron dos meses, el inicio fue el primero de mayo cuando el bombardeo de las islas, con los submarinos había un predominio de los Ingleses y hundir el Belgrano fue la clave, los portaviones argentinos no se podía mover. El portaaviones no tenían capacidad por la pista, también era de la segunda guerra mundial. Ahí nos dimos cuenta de la veracidad de la guerra, porque llegaban muchos rumores, en un momento se habló de un acuerdo. Nos mandaron al pueblo a buscar municiones y cuando llegamos nos dimos cuenta de que era mentira. Ahí supimos que empezaba la guerra y cuando nos enteramos del hundimiento del Belgrano supimos que era en serio.
Mi compañía entró en combate porque estábamos en primera línea, la compañía b fue la que más bajas sufrió porque los ingleses utilizaron ese lugar como paso, se hizo una línea como si fuera una medialuna, de mi compañía C no participe en el combate directo de Monte London porque no tenía fusil, vinieron a buscar fusileros para la compañía B pero ya estaba tomada y no se les pudo dar aviso y los recibieron con fuego y ahí murieron varios compañeros míos. Se nos dio la orden de replegarnos en la oscuridad, seguía el bombardeo con intermitencias, hasta que el domingo a la noche quedamos en una posición donde tenía fusil porque un compañero quedo herido, un chico que sigue siendo cartero con las esquirlas en el cuerpo, quedamos tres tirados y fue el bombardeo más fuerte, pudimos hablarnos y cuando a él lo lleva la enfermería no convocan a los que teníamos fusil para cubrir a otro grupo que se venía replegando, nos dieron un frente y empezamos a disparar, se me fue el cargador ahí así que tener el fusil no servía para nada y ahí quedamos al borde un valle que al cruzar llegabas al pueblo. Ahí no nos pudimos mover por horas porque era intenso el bombardeo, no podíamos salir. Le dijimos al cabo primero por qué no nos íbamos y el tenía una Max, una ametralladora y nos dijo que “el cabo primero muere en la posición y el soldado con él, empezaron a caer las bombas y quedamos con un chico bajo una roca como en una cueva, nos vibraba el piso y cuando se calmó un poco se tiró luz de bengala para ver si hay heridos, gente disparando, corriendo, nos asomamos y no había nadie, veíamos la ametralladora tirada y supusimos que habían corrido todos. Era imposible irnos por las nuestras, en un momento sentimos pasos, nos quedamos en silencio por si eran los ingleses y preparamos la pistola porque no sabes qué te va a pasar, cuando escuchamos insultos en castellano preguntamos de abajo quiénes eran y nos dijeron que el regimiento 7 se había replegado hacia una hora, nuestro grupo, esperamos a los demás y empezamos a correr hasta llegar al pueblo. Corrimos como si fuera del puente del salado al pueblo, pero en colina y en medio de una guerra. A los metros otra luz de bengala así que tiramos en los pastos, así tres veces. Yo en la locura llevaba dos latas de arvejas, en una de las tiradas al suelo pierdo una lata, tenía tanta bronca y seguí corriendo y cuando llegue a un lugar seguro maldecía que se me había caído una lata de arvejas y empecé a caminar para el pueblo, íbamos muchos soldados caminando sintiendo que se terminó todo pero nos cayeron bombas al costado y ahí corrimos hasta Puerto Argentino y ahí era un panorama terrible, tirados heridos en el suelo, perdidos, fue terrible, encontramos un subteniente que nos unió al regimiento 7 y de 10 estaba solo mi compañero herido. Estuvimos en ese galpón, conseguimos comida por todos lados, había galpones con cantidad de comida que nunca llegaron a nosotros, calentadores, cigarrillos, era un banquete asqueroso”.
Luego “nos cambiaron de lugar, nos llevaron cerca del puerto y nos dijeron que nos embarcaban en el Camberra que no estaba hundido como creímos, nos llevaron en lanchones y con médicos argentinos nos preguntaban qué teníamos, nos dieron facturas y jugos de naranja, nos llevaron a los camarotes con un lujo impresionante a lo que veníamos, llegamos a Puerto Madrín y de ahí nos tuvieron unas horas, nos querían tener unos cuatro días en Campo de Mayo como para acomodarnos un poco y se armó el lío porque los oficiales no querían saber nada. A las cuatro de la mañana estaba en Roque Pérez. Tardas en caer yo no quería ver a nadie, siempre te pasaba que me encontré con mi hermana, Hermes Barnech fue el primero que vi, me encontré con los chicos que estudiaban en La Plata y cuando me vine en el micro que llegaba a la madrugada dije, qué bueno porque no veo a nadie y mi hermana ya había contado así que cuando el micro se acercó por el Salado empecé a ver las luces de los autos, estaba lleno de gente y baje como un bicho raro, me dieron una vuelta al pueblo y yo quería estar un poco solo”.
Alberto dijo que cuando “llegué había mucha gente en mi casa, y yo no podía levantarme de la cama estaba como en otro mundo”.
Después de la guerra, el olvido del Estado:
Juani: “El estrés postraumático que no es solo por una guerra, una desgracia familiar te lo genera, los ex combatientes lo sufrimos, cuando pasan cosas como ahora esta malvinización de repente que hay no creo que este mal, me parece que es un poco tarde, tendría que haberse hecho antes, la gente por ahí no sabe que hubo 8 años de abandono, hoy escucha hablar de los movilizados que cortan calles, para mí son unos oportunistas porque cuando cobrábamos 300 pesos no aparecían, cuando Duhalde y luego este gobierno subieron las pensiones aparecieron, son impresentables, que cobren pensiones no me importa pero que no se hagan llamar veteranos, no por mí sino por los chicos que murieron, por sus familias. Hoy abrir los diarios y se habla de Malvinas y espero que sea porque el gobierno quiere que la sociedad se malvinice y no sea para tapar otras cosas. Porque cuando escucho términos como militarización de Malvinas, al año siguiente de la guerra los ingleses ya la militarizaron, cuando hablan de la llegada de un destructor eso pasa cada seis meses. El Estado argentino abandono a los ex combatientes, hubo muchos suicidios, no hubo atención médica, se dijo que se inauguró hace unos días el primer hospital para ex combatientes y en realidad ya había uno. Todo lo que se haga por los ex combatientes está bien, pero si la causa es justa y no politiquería.
Es cierto que como comunidad no se debe permitir, a mi me pasa que a esta altura de la vida hay gente grande que me pregunta si es cierto que estuve en Malvinas, quizá debería tener un brazo menos para que la gente me crea, no me interesa el mote de héroe, pero este desconocimiento de la sociedad es porque todo tiene que seguir su ritmo, es el Estado el que generó ese desconocimiento”.
Visitarían Malvinas:
“Sí”, dijeron los dos. Alberto dijo que me “gustaría recorrer y llegar a donde están nuestros compañeros, somos todos uno y llegar al Cementerio para visitarlos seria muy bueno”. Juani dijo que “estuve a punto de hacerlo pero la idea es volver con mi esposa y mis hijas y un grupo de amigos porque quieren acompañarme, pasa que hay un vuelo semanal, es muy caro, tenes que estar siete días, dos me tomo para volver a mi posición, visitar Darwin y no hay nada más para hacer. Sé qué en algún momento voy a volver, pero seguro entre octubre y febrero para no pasar frío”.
Acto por Malvinas:
Este lunes 2 de abril se conmemoran 30 años del desembarco Argentino en Malvinas, sería oportuno que la comunidad acompañe a nuestros ex combatientes y a las familias de todos los ellos. Será en la Plazoleta Islas Malvinas a partir de las 10 y 30 horas.
(Esta nota fue grabada en el canal local y se puede ver en el programa de este lunes a las 21 horas). …continuar leyendo.






